Un grupo de cuarenta personas de senderismo inicial partimos el pasado sábado, a las ocho en punto, de la Facultad de Geografía e Historia rumbo hacia Ademuz. Tras hacer una parada técnica en Chelva, el autobús nos llevó a Tuéjar. Hicimos una parte de la ruta del Azud o PR-CV 456, un recorrido de ida y vuelta entre bellos rincones naturales.

Pronto nos encontramos con los Corrales de Silla, unos abrigos que albergan pinturas rupestres en tonos negros, rojos y blancos. Aunque en bastante mal estado, muestran escenas de caza y recolección.


Tras un tramo de subida, llegamos a la Rambla de Arquela, un paraje de gran riqueza ornitológica.

Paramos a almorzar en el nevero, que estaba a la sombra y en muy buen estado de conservación. Allí nos hicimos la foto de grupo.


No llegamos al mirador del Azud, que se encuentra cerca del nacimiento del rio Tuéjar. Emprendimos el camino de vuelta al arribar a un cambio de rasante. El autobús nos esperaba donde nos dejó, a dos kilómetros del pueblo, pero un grupo de personas prefirió regresar caminando.

Comimos en el restaurante Tuéjar, que abrió para nosotros, pues éramos los únicos clientes. Nos atendieron muy bien, había agua y vino en las mesas, la comida buena y abundante. El problema es que nuestros estómagos no están para tanto embutido y la mayoría nos dejamos gran parte del plato principal.





Por la tarde fuimos a la Fuente del Saz, un precioso rincón,para relajarse, por el que transcurre el rio Tuéjar con frondosa vegetación y abundante agua.

Entre la vegetación hay una torre del siglo XVIII que produjo la primera luz eléctrica del pueblo y fue convertida en 1913 en central eléctrica.

También vimos la presa romana, origen el acueducto de la Peña Cortada. Con sus más de 2.000 años de antigüedad sigue suministrandoagua para el riego de la huerta.

El viaje de regreso lo hicimos tarareando canciones de nuestra adolescencia. Debimos desentonar porque llovió dentro del autobús. Lo digo en serio, de algunas salidas del aire acondicionado, empezó a caer agua. El conductor apagó enseguida el aire y cesó la lluvia pero no los cánticos. Llegamos a las 19 horas a Blasco Ibáñez. Como es la última excursión del presente curso, tras pasar un día tan agradable, la despedida tuvo un sabor agridulce. Esperamos seguir disfrutando de los senderismos en el próximo ejercicio.
(Escribe e imágenes: Carmen Marco
Vídeo: Fina Morera)
