El grupo de Crónicas Visuales entrevista a Miguel Angel Guillamón que fue durante 13 años presidente de la asociación.
Transcripción de la entrevista
Miguél A. Guillamón:
Cuando yo empecé de presidente empezó un poco la movida.
Estaba la asociación hecha, pero convocamos una comida por fin de curso, o fin de año y, nos fuimos a una cafetería con una compañera. Entonces éramos, me parece que no llegábamos a 300 y la cuota eran 20 €. Ya empezaba a haber algún taller y no se le ocurre otra cosa que preguntarme:
“¿Cuántos asociados sois? ¿Qué hacéis con tanto dinero?»
Digo, «¿¡Con tanto dinero? son 20 € al año y somos cuatro
Digo, “me parece que el tesorero se ha cambiado el coche, el secretario está haciéndose una reforma en la casa. Pero, ¿qué me dices?
Lo que recogíamos eran 4000 o 5000 € una cosa así” (Risas)
PRESENTACIÓN
- Estamos aquí reunidos, como veis, el grupo de Crónicas Visuales, con Miguel Ángel Guillamón, que es el socio número 196 de la asociación. Nos ha sorprendido muchísimo ese número tan bajo, pero ya nos estás contando la anécdota, que nos confirma el porqué de ese número.
Miguel Ángel, nos gustaría tener contigo, una charla distendida para que nos cuentes cómo ha sido ese proceso como presidente tantos años en esta asociación.
PREGUNTA
- Sabemos que has sido presidente de la asociación durante 13 años y nos gustaría que nos contases cómo ha sido esa experiencia para ti.
RESPUESTA
- Fue una época muy movida porque la asociación hasta entonces había tenido dos presidentes. Uno fue breve y el segundo tampoco duró mucho tiempo. Y ya digo yo, que la siguiente junta me nombraron vicepresidente. Cuando me di cuenta, Prometeo se va y me dice:
«Bueno, te toca ser el presidente. Después del vacío tienes que ser el presidente». Total me quede de presidente, así como 13 años.
PREGUNTA
- En una sociedad tan cambiante como la que tenemos, ¿cómo crees que ha evolucionado la asociación en ese tiempo?
RESPUESTA
- La asociación en ese momento era pequeña, pero fue creciendo rápidamente. Entonces, la verdad, es que las exigencias eran menores para entrar. Ahora que hayas estudiado en la universidad. Eso fue una pelea que mantuvimos con el Servei. La directora de entonces, supongo que por órdenes de arriba, empezó a exigir que no podíamos coger gente de la calle. Yo cuando hablaba con ella le decía:
“Bueno, podemos entrar a un itinerario sin ningún requisito, solamente la edad, pero no podemos inscribirnos en la asociación”.
La cuestión es que luego ya las exigencias fueron en aumento. Me tocó pelear mucho con ella. Parece que había alguna cosa, algún pique interno por allí que yo desconocía y bueno, conseguimos limarlo un poco el tema y fuimos aumentando estrepitosamente la entrada de gente en la asociación.
PREGUNTA
- Nos gustaría que nos hablases de tus aficiones y si como consecuencia de la dedicación a la asociación tuviste que abandonar alguna de ellas o todas.
RESPUESTA
- No, no, yo tampoco soy de muchas aficiones. Fuera de mi época laboral del trabajo, que me ocupaba tiempo, no tenía ninguna afición. He jugado al frontón, he jugado al squash. Últimamente llevo unos años jugando al golf pero vamos, ir al cine, salir con amigos a comer o tal, teatro por supuesto y poco más.
PREGUNTA
- Miguel Ángel, sabemos que ahora pertenece al grupo solidaridad. ¿Cuál es tu experiencia o tu vivencia dentro de este grupo? ¿Cómo lo transmitirías?
RESPUESTA
- Me enteré hablando con Pepa, que ya era presidenta. le dije, «Oye, la vocalía ya existía de antes, pero la verdad es que funcionaba muy poco.
Dice, «Pues hombre, ahora parece que vamos a arrancar. ¿Sabes quién la lleva?»
Digo, «Pues la verdad que no” Y me comentó que Pepe Betrán y que yo ya le conocía.
Me acordé, lo llamé, y hablé con él.
Nos reunimos cuatro o cinco personas y entonces dije, bueno, yo ahora no soy presidente, ahora puedo hacer alguna actividad y me metí en el grupo de solidaridad.
PREGUNTA
Miguel Ángel, ¿cuándo tuviste la necesidad de contratar una secretaria en la oficina?
RESPUESTA
Pues pasando de 100 y pico, 200…aumentando el número de socios ya había trabajo. Y había otro problema. Entonces atendía el despacho, que era un cuchitril, un voluntario o voluntaria cada día. ¿Qué pasaba? Que llamaba alguien hoy y lo atendía Mari Carmen. Si al día siguiente, o a los dos días llamaba, estaba Rosa y aquella ya no sabía nada del tema.
Decidimos coger a alguien porque eso no podía ser era un desastre. Y ahora hay dos más.
- Ahora tenemos tres más un becario.
PREGUNTA
Miguel Ángel, a mí me gustaría preguntarte si tuvieses que definir ahora mismo la asociación con pocas palabras, es decir, en este momento del 2026, ¿cómo la definirías? ¿Cómo la ves?
RESPUESTA
La labor que está haciendo esta asociación es estupenda.
Igual estamos atendiendo a 1700 personas, 1500, 1400. Yo iba siempre a pedir espacios, a pedir dinero, a pedir actividades.
A mí me parece una idea estupenda. De hecho, con los años que han pasado, sigue. Yo entré en el dos mil siete. El final de mi primer itinerario lo hice en 2006 y ya lo acabé siendo asociado y además, en la junta, porque yo entré directamente a la junta. Me parece que la asociación sigue siendo una gran idea.
- La verdad es que yo creo que es un poco lo que valoramos los que acabamos de llegar, como aquel que dice, que creemos que la asociación cumple una labor importantísima.
Con la particularidad de que todos los que nos dan talleres, que la mayoría son asociados, lo hacen gratuitamente.
DESPEDIDA
- Bueno, Miguel Ángel, pues ha sido un placer haber tenido esta charla contigo. Nos has enseñado cosas que no conocíamos de la asociación y también de tu experiencia.
RESPUESTA
Eso ha sido mi experiencia hasta el día de hoy. No digo que haya sido un muy buen presidente, pero he tenido la suerte de tropezar tanto en la universidad como en la calle con gente que de verdad me lo ha puesto muy fácil.
