Amigos Nau Gran

AMIGOS DE LA NAU GRAN / AMICS DE LA NAU GRAN

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Día Internacional de las Personas Mayores – 1 de Octubre de 2025

El 14 de diciembre de 1990, la Asamblea General de las Naciones Unidas, a través de la resolución 45/106, designó el 1 de octubre Día Internacional de las Personas de Edad.

Anteriormente a esto, existían iniciativas como el Plan de Acción Internacional de Viena sobre el Envejecimiento, que fue adoptado por la Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento en 1982 y que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó ese mismo año.

En 1991, la Asamblea General (por la resolución 46/91) adoptó los Principios de las Naciones Unidas para las personas mayores. En 2002, la segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento adoptó el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento, para responder a las oportunidades y desafíos del envejecimiento de la población en el siglo XXI y para promover el desarrollo de una sociedad para todas las edades.

Por un envejecimiento saludable

Hoy las personas mayores levantamos la voz para exigir una sociedad que nos respete, nos valore y nos incluya sin que nuestra edad se convierta en motivo de discriminación o exclusión. Somos depositarias de experiencia, conocimiento y memoria, y aun así a menudo somos invisibilizadas, ninguneadas o reducidas a estereotipos injustos que no reflejan nuestra realidad.

Hay que denunciar y combatir el edadismo, una forma de discriminación silenciosa pero profundamente arraigada que se alimenta de prejuicios y simplificaciones. Estos estereotipos ignoran la diversidad de experiencias y maneras de envejecer, e imponen un criterio único y excluyente. Las mujeres grandes son las más afectadas, puesto que sufren una doble discriminación: por razón de edad y de género, hecho que agravia la exclusión social.

El edadismo se manifiesta en todos los ámbitos y de muchas maneras: cuando se nos excluye del mundo laboral, cuando se nos niega la capacidad de decidir, cuando los medios de comunicación nos retratan como débiles o dependientes, o cuando se nos trata con condescendencia y cuando se utiliza como argumento para desarrollar políticas y prácticas discriminatorias sin tener en cuenta nuestra opinión. Estas actitudes no solo nos afectan personalmente, sino que también empobrecen la sociedad, sin reflejar la riqueza de la diversidad generacional.

Se tiene que erradicar el edadismo, para promover la igualdad y la justicia en todas las etapas de la vida. Y también se tienen que promover políticas y leyes que nos protejan contra la discriminación basada en la edad, y fomentar la inclusión y el respeto mutuo entre las diferentes generaciones.

Rechazamos cualquier intento de generar confrontación entre jóvenes y grandes. El futuro se construye desde el diálogo, el respeto mutuo y la colaboración entre todas las generaciones. El conflicto entre edades es una falacia que divide, mientras que la convivencia y la solidaridad intergeneracional fortalecen el tejido social y democrático.

Por eso hacemos un llamamiento a toda la sociedad —instituciones, entidades, empresas, medios y ciudadanía— para lo siguiente:

  • Reconocer la dignidad en todas las edades. Valorar la aportación de las personas grandes, por el que han hecho y por el que todavía pueden ofrecer.
  • Implementar políticas públicas que aseguren la igualdad y la participación, que garanticen derechos y oportunidades en todos los ámbitos de la vida que fomenten el envejecimiento ac8vo y combatan la exclusión.
  • Transformar el relato social. Romper con los estereotipos en los medios de comunicación, que tienen un papel importante en la construcción social, y para ofrecer imágenes justas y diversas de la vejez.
  • Educación inclusiva. Incorporar en la educación contenidos que ayuden a identificar y eliminar el edadismo, y fomentar así el respeto y la convivencia desde pequeños.
  • Impulsar el dialogo intergeneracional. Crear espacios de encuentro para el intercambio de ideas y para compartir conocimientos, valores y experiencias, y para romper prejuicios y construir puentes.
  • Fomentar la cultura de la paz. En un mundo marcado por conflictos armados crisis humanitarias, donde las personas grandes a menudo son las más vulnerables y olvidadas, hay que promover una sociedad basada en el respeto, la empatía, el diálogo y la resolución pacífica de los conflictos.
  • Valores democráticos. Fortalecer la democracia desde el compromiso activo y la inclusión de todas las edades para conseguir una sociedad más justa que no recorte derechos y gasto social.

Queremos envejecer con dignidad, no con miedo. Somos una parte activa de la sociedad, somos artífices de nuestra vida y un grupo social con identidad y derechos compartidos. Porque el valor de una persona no disminuye con la edad, y porque una sociedad justa y madura es aquella que no deja nadie atrás.

Nuestra sociedad será realmente justa solo cuando sea inclusiva para todo el mundo y libre de discriminación por la edad