Amigos Nau Gran

AMIGOS DE LA NAU GRAN / AMICS DE LA NAU GRAN

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VIAJE AL PIAMONTE

Ante la gran cantidad de asociados interesados en viajar al Piamonte, se realizaron dos viaje, uno en junio de 2023, el otro en marzo, en la semana fallera, de 2024. La zona, a la que se unieron algunos de los lagos del Norte Italiano, anexos a Suiza, tenía como principal destino la ciudad de Turín, la primera capital de la Italia unida dominada por la casa de Saboya, donde invirtió grandes cantidades con el fin dejar para el futuro su huella y su poder. En Turín el pasado, no tal lejano, se une con el hoy en el que resplandecen los ecos de gloria en donde tintinean aquí y allá palacios y monumentos erigidos por y a la gloria de su poder reseñado en la cantidad de hermosas plazas que parecen el decorado de una gran superproducción donde la suntuosidad corre paralelo a la belleza de sus edificios donde fachadas, patios, mientras que comidas y dulces de todo tipo rivalizan con las numerosas heladerías, chocolaterías donde comprar exquisitos bombones como los deliciosos bombones como los gianduitto o los cunesi al ron, los cremini.

Turín tiene el honor de ser el primer lugar donde se diera la bienvenida a los helados con palo o la bebida típica de la zona denominada bicerin compuesto de café, chocolate y nata o merengue.

Los turineses se enorgullecen de tener un impresionante museo egipcio, el segundo del mundo después del de El Cairo. Grandioso, imposible de abarcar y donde los objetos se entremezclan en estanterías unos al lado de otros, conformando, a veces, en sus vitrinas un comercio repleto de objetos. Y uno termina perdiéndose. Es de esperar que las obras que actualmente tienen lugar en el edificio creen espacios más abiertos y donde los pequeños y/o grandes objetos se muestren sin el apiñamiento actual.

Y también está el amplio museo del cine, donde a veces el espacio es más grande que lo allí contenido. Si excelentes son los aparatos anteriores al cine, no lo son los dedicados a distintos movimientos cinematográficos donde, como ocurre en cualquier museo, se cuente con una especie de inabarcable itinerante exposición amplísima que se va amplificando a lo largo de unas rampas que parecen dirigirse…al cielo. Cuando estuvimos allí se dedicaba a Tim Burton.

Lo más interesante sea, quizá, tanto el edificio del museo como su remate conocido como la Mole Antonelliana, situada encima del edifico y a la que se accede por un ascensor. Arriba una vista impresionante de la ciudad y de los fondos de montañas que se extienden hacia los Alpes.

No se puede marchase de Turin sin visita el Palacio Real , la Regia di Venaria Rea, el Duomo de San Giovanni, la piazza Castelo rodeada de pórticos con el fin de que el Rey pudiera caminar siempre bajo techo, la Real Chiesa de San Lorenzo (una de las grandes obras del gran arquitecto Guarini)… En la visita al Palacio Madame, con su vistoso jardín medieval, sentimos no habernos encontrado con el fantasma de Cristina de Francia, que según cuentan se pasea una vez al año por los salones del palacio. Imprescindible acercase a uno de los puentes de la ciudad para saludar a su conocido río, el Po y si aún se cuenta con ganas puede accederse a algunos de los numerosos museos con los que cuenta la ciudad.

Fuera, pero no muy lejos de Turin, se encuentra el Castillo de Venaria o Reggia y Venaria Real, una de las residencias de la casa

Real de Saboya. Es Patrimonio de la Humanidad al igual que los diferentes Sacromontes (visitamos tres) con su gran altura, sus más o menos suntuosas iglesias y sus pequeñas capillas que como imágenes de la semana santa van siguiendo un determinado camino que concluye en la iglesia. Excelentes vistas en unos entornos de arboles y naturaleza.

No nos olvidamos de la Sacra de San Millele, un arquitectónico monástico, situado a 962 metros de altura, que hay que subir caminando…salvo que, echándole cara, se logre meterse en un ascensor. Sea como sea la subida no es tan fuerte como parece en el inicio. En este monasterio se inspiraría Umberto Eco para escribir En nombre de la rosa, lugar que Eco conocía muy bien ya que era natural de una población cercana a Turín, Alessandria.

Y antes de acercarnos a la bella estampa de lagos e islas (Como, Mayor, isla de Borromeo) visitamos la población de Aosta considerada la Roma de los Alpes donde destacan las ruinas romanas, la Catedral de la Asunción, el Plazzio Roncas.

Espectaculares los jardines construidos por los Borromeo, en la Isla del mismo nombre. Jardines inmensos don uno se podía perder. Desde el balcón del hotel veíamos el lago. El hotel era impresionante, suntuoso, con lámparas que querían darle prestancia pero, con todo, poseía un aire decadente o como si fuera de principios del siglo XX. Grandioso realmente pero con ese aire de un lugar de otros tiempos, que se mostraba como uso suntuoso decorado de una película de Visconti.

A uno que le entusiasma el cine, no puede olvidar que por aquí se rodaron muchas películas La mujer del domingo de Comencini, Hanna y sus hermanas de Woody Allen, Rojo oscuro de Dario Argento, El molino del Po de Lattuada, Vincere de Belocchio.

Un excelente viaje que señala el hermoso fin de una etapa, y, por tanto el comienzo de otra que sin duda será tan fructífera como la que ahora acaba.

Escribe: Adolfo Bellido López

imágenes: Jorge Alonso